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Preguntas frecuentes
Un procedimiento mínimamente invasivo se realiza a través de una pequeña punción en la piel, utilizando agujas o catéteres muy delgados guiados por imágenes en tiempo real. Esto permite tratar el problema sin cirugías grandes, lo que se traduce en menos dolor, menor riesgo de complicaciones, cicatrices mínimas y una recuperación mucho más rápida.
La radiología intervencionista es una especialidad médica que combina tecnología de imagen avanzada (ultrasonido, tomografía y rayos X) con técnicas mínimamente invasivas para diagnosticar y tratar diversas enfermedades sin necesidad de cirugía abierta.
Se pueden tratar sangrados, tumores, obstrucciones vasculares, problemas de la vía biliar o urinaria, infecciones, dolor crónico y complicaciones después de cirugías, entre muchas otras condiciones.
En muchos casos sí. La radiología intervencionista ofrece tratamientos con resultados similares o mejores que la cirugía, pero con menor riesgo, menos dolor y menor tiempo de hospitalización. En algunos casos también complementa el tratamiento quirúrgico.
Son procedimientos altamente seguros cuando se realizan por médicos especialistas entrenados. Se utilizan equipos de alta tecnología y protocolos estrictos para minimizar riesgos y priorizar la seguridad del paciente.
La mayoría de los procedimientos se realizan con anestesia local y sedación, lo que significa que el paciente está relajado y sin dolor, pero despierto. Solo en casos específicos se requiere anestesia general.
La recuperación suele ser rápida. Muchos pacientes regresan a casa el mismo día y pueden retomar sus actividades normales en pocos días, dependiendo del procedimiento realizado.
Generalmente se solicita ayuno de varias horas, estudios de laboratorio recientes y revisión de medicamentos. El médico indicará de forma clara si es necesario suspender o ajustar algún tratamiento antes del procedimiento.
Como cualquier procedimiento médico, existen riesgos, aunque son poco frecuentes. Estos pueden incluir sangrado, infección o molestias temporales. Antes del procedimiento se explican claramente los beneficios y posibles riesgos.
Dependiendo del caso, se pueden solicitar análisis de sangre, ultrasonido, tomografía o resonancia magnética. Estos estudios permiten planear el procedimiento de forma segura y personalizada.
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